El retorno de la UEFA Champions League, además de goles y partidos espectaculares, nos deja también una serie de acontecimientos un tanto curiosos, que van más allá de un tema meramente futbolístico o de la chancha.

 

Ayer, el renovadísimo y costosísimo Paris Saint Germain, derrotó categóricamente a un club con mucha historia y tradición en Escocia, como lo es el Celtic de Glasgow por marcador de 5-0 en condición de visitante. Evidentemente, si se tratara de encontrar el rol protagónico del juego, se le podría asignar a Neymar, sin ningún problema.

 

Sin embargo, hubo dos situaciones muy particulares que además del resultado, dieron bastante de qué hablar entre los aficionados de ambos clubes. La primera, un pequeño enfrentamiento entre el futbolista brasileño y Anthony Ralston, tras una acción en la que "Ney" consideraba que se le había cometido falta y el juez central no marcó, se ganó la tarjeta amarilla y el "cariño verbal" de Ralston. El atacante del PSG sin reparo, le hizo replicó con una pequeña seña y un par de palabras y ahí quedó el hecho.

 

Después, al término del encuentro, el defensor del Celtic buscó llevarse la camiseta de Neymar, pero no pensó que existiría la negativa ante la solicitud, por lo que aparentemente la imagen del jugador más caro del planeta, se vería afectada, por lo menos de momento.

 

Hoy, luego de la polémica, el propio jugador brasileño ha dado a conocer que su camiseta no fue dada a Ralston porque ya tenía otro destino. La prenda estaba comprometida con anterioridad para la fundación Marina Dalglish Appeal, creada en 2005 y que se encarga de apoyar a personas diagnosticadas con cáncer de mama.

 

Al final, lo que pareció una falta de cortesía en el terreno de juego, en pleno partido de Champions League, terminó en un gesto verdaderamente loable y digno del reconocimiento. En conclusión, aquí podría aplicar eso de: las apariencias engañan.