Admitámoslo, estamos frente a uno de los mejores jugadores que nuestros ojos verán. El desempeño de Cristiano Ronaldo desde su pronta irrupción en la Premier League con el Manchester United dejó al mundo con la boca abierta en la época en la que el '7' del United desbordaba, gambeteaba y era el más futbolista más eléctrico en la isla. La evolución goleadora del chico nacido en Madeira creció en la misma proporción que los haters al rededor suyo. Que si se peinaba demasiado, que si la ceja estaba muy depilada, que si los abdominales muy marcados, que si la novia demasiado guapa. Siempre ha habido cuestiones para criticarle pero nunca hemos visto al mounstro futbolístico que tenemos enfrente. 

De raices humildes abandonó a su familia a los 11 años para probar suerte con el Sporting de Lisboa, pequeño y muy rápido en sus movimientos pronto llamó la atención de sus entrenadores que le fueron acomodando a una banda para que explotara sus capacidades físicas al máximo. Pronto, la vida le quitó de su lado a su padre un utilero de un equipo local de Madeira. ¿Fue ese un pretexto para estancarse y ser uno más de los prospectos futbolísticos de la época?

No.

Al contrario, se repuso del duro golpe y ese tipo de acontecimientos crearon una coraza imprenetrable en su alma para elevarlo al máximo de sus capacidades y transformarse en la bestia futbolística que es ahora. Con 4 Champions League ganadas con diferentes equipos, Liga Española, Copa Española, Liga Inglesa, Copa Inglesa y 4 balones de oro -con un quinto en puerta- estamos ante su mejor momento futbolístico y toca pensar si en verdad vale la pena comprar el personaje engreido, vanidoso y egoista que nos han vendido los medios o simlemente disrutar sus últimos años de carrera futbolística.

Sobra decir que una comparación con Messi está por demás, ¿no?