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Cracks que jugaron en el Chelsea y no recordabas

Era el partido de vuelta de semifinales de Champions League de la temporada 2008-2009 entre Chelsea y Barcelona. El partido de ida había quedado 0-0 en el Camp Nou, por lo que todo se decidiría en Stamford Bridge.

Al minuto 9, Michael Essien anotaba un golazo con el cual los 'Blues' estaban en la gran final del torneo. Todo estaba puesto para que los ingleses golearan al conjunto catalán, pero no contaron con la astucia del árbitro noruego Tom Henning Ovrebo.

Y es que el silbante, le perdonó no uno, sino cuatro penales clarísimos al Barcelona. Dos en claras faltas a Didier Drogba y dos manos en el área que todo mundo vio, menos el silbante.

Al final, todos conocemos la historia, a punto de acabarse el partido apareció Andrés Iniesta con un golazo al ángulo que le dio el pase a la final al Barcelona. Esto hizo enfurecer a los jugadores del Chelsea, sobre todo a Drogba quien se quería comer al árbitro al finalizar el partido y tuvo que ser calmado por su técnico y compañeros.